Por: Ashmar Mandou
Más que un modo de transporte, los autobuses y trenes sirven como enlace entre culturas y comunidades. Tanto los residentes como los turistas gozan con las amenidades culturales que Chicago tiene que ofrecer al viajar por barrios como, Wicker Park, Pilsen, Greektown y Humboldt Park, por nombrar algunos y aunque estos barrios prosperan por la cantidad de gente y lo accesible del transporte, comunidades como La Villita sufren el contragolpe por no tener una ruta de viaje posible. “Creemos que en todas las comunidades debería existir una vía de tránsito económica, accesible y de alta calidad y ese no es el caso de La Villita”, dijo Michael Pitula, organizador comunitario de la Organización de Justicia Ambiental de La Villita (LVEJO). ‘Creemos que como existe una ruta de autobús en la calle 31, la comunidad puede tener acceso a más recursos”
Lo que comenzó hace 11 años como una campaña minúscula entre los miembros de la comunidad, LVEJO y sus simpatizantes la han visto como la búsqueda incansable de una forma de transporte más rápida y más segura. Han luchado por una ruta del autobús de la calle 31 que conectaría la Secundaria de Little Village Lawndale, así como el Campo del Museo y la Playa de la Calle 31. La ruta del autobús agregaría servicio a Bridgeport, Brighton Park, Bronzeville, Cicero, Douglas y McKinley Park. LVEJO también ha luchado por la extensión de las líneas Roja, Naranja y Amarilla. “No se trata solamente de un autobús”, dijo Pitula. “Esto se ha convertido en un problema de derechos civiles para muchos de la comunidad”.
De acuerdo a una publicación de American Public Transportation Association (APTA), del 2009, se calcula que $1 mil millones de dólares de inversión en transporte público podrían generar 30,000 nuevos empleos. En marzo, 633,000 nuevos empleos fueron cortados en el país. Transit Riders for Public Transportation (TRPT), otro proyecto iniciado por Michael Pitula, explica que una inversión de $10 millones en operaciones de tránsito porduciría $30 millones de aumento en ventas comerciales.
Recientemente, LVEJO organizó una manifestación fuera de las oficinas generales de la CTA, con la esperanza de resolver el problema experimentado por los miembros de la comunidad. Carolina Macías, de 16 años, residente de la comunidad de La Villita es solo una del mar de residentes que sufre los problemas del transporte en su vida diaria. “Crecí en un hogar de un solo padre. No teníamos automóvil. Así que al crecer no tuve la oportunidad de disfrutar de todo lo que Chicago ofrece”, dijo Macías. “Veía el lago en la TV y a toda la gente que estaba ahí y le pedía a mi madre que fuéramos, pero ella siempre me contestaba que no, que estaba demasiado lejos. Le tocó a mi hermano, que vino de Nebraska, llevarme a ver un museo por primera vez y visitar el centro de Chicago”, dijo Macías. “Después de estar en el centro, comencé a figurar el acceso al lago y a los museos y a la salud mental y emocional de la gente, porque cuando estuve en el frente del lago, solo con ver el agua y tener un concepto de lo que me rodeaba, me sentí feliz. Comencé a pensar, no mucha gente de La Villita tiene acceso a esto”.
Entre los que sufren una pérdida tremenda están los estudiantes da la comunidad de La Villita. La Secundaria Little Village Lawndale es la única escuela de las escuelas públicas de Chicago (CPS) que no ofrece una ruta de autobús para ir o regresar de la escuela. Si no se presenta pronto una resolución sólida, los estudiantes empezarán a considerar su educación y verán lo inaccesible de las rutas de transporte como uno de los factores contribuyentes a su deserción escolar. “He hablado con el personal de la Secundaria Little Village Lawndale y tienen una afiliación con el Instituto de Arte de Chicago y hemos visto que les cuesta mantener el programa por la falta de transporte en ambas direcciones”, dijo Pitula.
Armando Medina, de 19 años, es otro residente de la comunidad de La Villita que cree que su barrio está aislado del resto de la ciudad debido a lo escaso de rutas de transporte. “Me tardo una hora en llegar a mi clase y aunque llego a tiempo, se que si La Villita tuviera rutas de transporte adecuadas, mi viaje sería mucho más fácil”, dijo Medina. Medina cree que si se extendieran las rutas de la CTA los estudiantes de la comunidad de La Villita no solo tendrían un mejor acceso a recursos, sino que se comunicarían con más facilidad con varios grupos culturales y diferentes barrios. “Esto es realmente importante para nuestra comunidad. Necesitamos que crezca como comunidad y brinde a otros estudiantes la oportunidad de experimentar un mundo fuera de La Villita”.
Para más información sobre la Organización de Justicia Ambiental de La Villita, visite www.lvejo.org.